







Maracay, 28 de abril de 2009
"Hola, soy Angella Gossow y vengo a patear el culo a los que no disfruten
nuestro show". Esa debería ser la frase que dijera la cantante alemana al salir
escenario a «destruir mundos» junto a sus demás compañeros de banda. Y es que
realmente, Arch Enemy ha venido a Venezuela a demostrar el por qué son una de
los grupos más poderosos del Death Metal melódico. Y ¡Vaya que lo hicieron!
El pasado, 28 de abril, la banda proveniente de Suecia, liderada por el
guitarrista Michael Amott -su fundador- y la mencionada vocalista, hacia su
parada en la ciudad de Maracay, enmarcados bajo la gira de nombre Revolution que
«pisaba» varios países del Sur de América, entre los cuales no se «salvaba»
Venezuela. Y cuya fecha conformaba la primera de dicho tour, por lo que un
posible repertorio era totalmente desconocido.
El concierto fue realizado en la cancha techada del Polideportivo Las Delicias,
localizado en la ciudad «jardín». Un establecimiento que durante todo el evento
dio un «fuerte golpe» al sonido del que dependían las bandas a presentarse. La
acústica del sitio hacía que el mismo no se escuchara muy bien en la mayoría de
sus zonas, al punto de saturarse casi por completo. Lo que hacía que la calidad
de un muy buen concierto no fuese perfecta.
Se mencionaba que durante las prueba de sonido, tanto el sonidista de los
suecos, como los susodichos, estaban sumamente molestos por éste problema. Cosa
que pudo ser el motivo del retraso a la hora de ingresar al «Poli».
Aproximadamente a las 8 de la noche, Haboryn, agrupación de Death Metal
melódico, escogidos para representar al talento nacional, comenzó su
espectáculo. Desafortunadamente, la prensa logró ingresar casi al final de su
presentación, por lo que se pudieron observar solo algunos pocos temas. -Nunca
se entenderá el por qué el acceso, siempre tardío, de los medios al concierto-.
Los oriundos de la ciudad de Punto Fijo -pese a la no tan elaborada puesta en
escena, donde se veían errores como el de su vocalista al dar la espalda
involuntariamente al público, por ejemplo, al presentar sus canciones- ofreció
un espectáculo que fue bastante apoyado por casi la totalidad del público; algo
que suele ser escasamente observado en eventos de esta categoría (que se lo
pregunten a bandas como La Cándida Virgen y su presentación junto a Slayer...).
Los falconianos hicieron un show digno, aplaudible, algo degradado por el
nerviosismo que impone ofrecer un primer evento de ésta magnitud, del que no
muchos se salvan; pero muy bien interpretado y bien recibido por la membrecía.
Alguno de los temas que recitaron fueron las versiones "Symphony of Destruction"
de Megadeth y "The Trooper" de Iron Maiden, ambas interpretadas bajo la melodía
de su estilo, y con un poco de desenlazada inflexión en la voz. "Programming
Death" fue uno de sus últimas canciones, pieza bastante conocida entre sus
conocedores.
Finalmente, el turno de los «Archienemigos» llegaba y al apagarse las luces, el
concierto pareció pender de un hilo. Pues, una camada de personas intentaron
entrar indebidamente (sin pagar) desde atrás del escenario, pero afortunadamente
todo fue controlado por los agentes de seguridad. Claro que hubo quienes lo
lograron ¿Hasta Cuándo?
Para entonces, ya se encontraban los músicos en tarima, que salieron todos como
«huracanes humanos», a imponer autoría frente a unos 2000 fanáticos venezolanos,
que esperaron ver a sus ídolos. Ya Michael Amott y el baterista Daniel
Erlandersson, habían presenciado la actitud de estos seguidores cuando
ofrecieron un concierto en Caracas, el pasado año, esa vez con la agrupación
Carcass. El guitarrista no dudo tildar a éste público como "Sorprendente", en
una entrevista previa de antesala a éste concierto.
La señorita Gossow, sin mucho esfuerzo, logró imponer su liderazgo y entrega más
que total en el escenario. Es una mujer muy linda, con una voz poderosamente
agresiva -muy por encima de muchos cantantes masculinos-, así como también
bastante carismática e impresionantemente agradable, sobre todo frente al
estimado. Ésta, acá siempre trató de comunicarse y agradecer en reiteradas
ocasiones a sus fans. Se le notaba una grandiosa comodidad y parecía muy
orgullosa de estar concertando en éste país. Los más regalados del show, fueron
sin duda ella y su bajista, Sharlee D'Angelo, quien se mostraba como una
«gigante bestia indomable» con mucha actitud junto a su instrumento, yendo con
él de un lado para el otro, cuasi queriendo salir de su tarima.
Es costumbre, que suelan acreditar en todo el mundo más a Michael -quizá por ser
el líder de la banda- que a su hermano Christopher Amott, ambos guitarristas.
Pero, al menos en su concierto en Maracay, el «feeling» se hacía sentir más con
éste último, que demostraba estar «poseído» por su guitarra, tópico que
reflejaba más arraigo en el quinteto. Mientras que su hermano (Michael) estaba
más clavado en su lugar, en pocas ocasiones se le veía siquiera caminar por todo
el escenario, algo que, por el contrario, prevaleció en sus compañeros. Esto
puede deberse a su personalidad, pues, muchas personas que lograron encontrarse
con él durante su estadía en tierras venezolanas, comentaban de su alta
antipatía para con ellos, y el pensamiento de "huir ante los fanáticos".
Casi 2 horas duró la presentación del grupo. Iniciaron su concierto con el
«alarmante» "Blood On Your Hands", del Rise of The Tyrant (2007), disco que fue
interpretado casi por completo. Tambien algunos de uno de sus más grandes
álbumes, el Wages Of Sign (2001) como "Heart Of Darkness", "Dead Bury Their
Dead", y muy buenas piezas de otros trabajos, como "We Will Rise", "Taking Back
My Soul", entre otras. Daniel Erlandersson, a mitad del espectáculo, sorprendió
con un solo de batería impecable que pudo apreciarse muy bien, con luces que
iban a la par de sus movimientos. Chris también pidió su oportunidad de solear,
y dejó más que complacidos a todos los presentes con una grandiosa, deleitante y
ligera interpretación en las cuerdas... Él y su hermano hacen un dúo casi
perfecto.
Cabe destacar que, un par de canciones antes, la banda abandonó el set por unos
segundos (no fue un llamado Encore), que al parecer, y según comentarios no
confirmados, fueron por disturbios que ocurrían nuevamente con personas que
querían entrar al lugar, a la fuerza.
En el acostumbrado Encore, con las luces apagadas, el público pedía al unísono
al quinteto de vuelta. Y al prenderse la luz, se veía a un Michael Amott que
traía desde atrás, una bandera venezolana que colgó luego en la sobretarima
donde se encontraba la batería. Al volver todos, se escucharon las notas del
clásico "Snow Bound" y Angella tomó dicha bandera y se la quedó hasta el final
del concierto.
Con la canción "Némesis", Arch Enemy culminó su manifiesto «satánico» y se
despidieron -junto con la bandera extendida- rindiéndose ante la ovación de un
público que los disfrutó a plenitud -aunque el sonido no dejara percibir todo al
100 por ciento-.
Como rareza, cabe destacar la frase "Venezuela Libertad" pintada en la camisa
que vestía Gossow, un detalle que deja con las ganas de saber su significado.
Por otro lado, y curiosamente, con respecto a su pasada época con su
ex-vocalista Johan Liiva, la banda solo puso a correr el «Outro» “Fields Of
Desolation”, aunque habían mencionado antes, que iban a interpretar algunos
temas de ese período en esta gira.










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